Alberto Durero o en alemán Albrect Dürer, fue uno de los artistas más famosos y reconocidos del Renacimiento Alemán, por su trabajo en pinturas, dibujos, escritos teóricos sobre arte y grabados.

12 obras más famosas de Alberto Durero

Adán y Eva – Es de las primeras obras que se hicieron famosas de Alberto Durero, que corresponde a dos lienzos de Adán y Eva al óleo. Se caracteriza por ser un trabajo que toza con la perfección, más que nada por los detalles incluidos. Se puede ver la obra en el Museo del Prado en Madrid.

Adán y Eva

Liebre joven – Se la conoce también con el nombre de Feldhase y es el retrato más célebre de la historia en cuanto a este animal se refiere. Fue pintado en aguada y acuarela sobre papiro en 1502. Es una obra con un trabajo descriptivo tan meticuloso que incluso se dice que se lo llevó al extremo.

Liebre joven

Adoración de la Trinidad – Es un retrato de Durero que se pensó como una representación religiosa que se hizo en madera con témpera y pintura al óleo en el año 1511. Es una muestra del estilo renacentista alemán. Para verla hay que ir al Museo de Historia del Arte de Viena.

Adoración de la Trinidad

Adoración de los magos – Fue una obra que se hizo al óleo sobre una tabla de madera, que se trataba de un encargo del rey Federico III de Sajonia en 1504. Es una pintura con varios elementos típicos del renacimiento italiano, que por cierto el autor fue incluyendo paulatinamente en sus obras.

Adoración de los magos

Autorretrato a los 26 – Es uno de los más reconocidos que se van a identificar y como mínimo se va a encontrar que se le atribuyen al autor cerca de 4 composiciones de sí mismo, aunque a edades diferentes. Esta en concreto es a los 26 años.

Autorretrato a los 26

Gran mata de hierba – Es una acuarela que pintó en su taller de Núremberg en el año 1506. Si se piensa en sus obras o dibujos más naturalistas, se clasifica al lado de Liebre Joven. La calidad de su factura es notoria.

Gran mata de hierba

Los cuatro apóstoles – Es una pintura religiosa más de Alberto Durero, la cual se realizó al óleo sobre una tela. Para su desarrollo se requirió de un trabajo fuete entre 1517 y 1526. La obra se hizo en medio de contexto histórico fuerte en términos de la reforma protestante.

Los cuatro apóstoles

Fiesta del Rosario – Es un cuadro de la festividad religiosa que inspira la obra en sí misma, la cual se terminó en 1506. Es calificada como la más representativa e importante de la carrera de Durero.

Fiesta del Rosario

Jesús entre los doctores – Es un retrato múltiple en donde se destacan las características renacentistas. Se pintó al óleo sobre la madera en el año 1506. Es un cuadro en donde hay un claro personaje principal y las miradas son confluyentes hacia él.

Jesús entre los doctores

Retrato de Jakob Muffel – Lo pintó para el final de su vida. En esta obra Alberto Durero dio a conocer al mundo su talento con base en la estilística renacentista al plasmar a Jakob Muffel, quien por cierto murió en el mismo año en que se finalizó la obra, 1526.

Retrato de Jakob Muffel

Manos orando – Hace parte de un estudio anatómico de las manos. Se dibujó con tinta negra y blanco de plomo, pero sobre papel azul en el año 1508. Se lo conoce también con el nombre de Estudio de las manos de un apóstol. Se lo ve como un trabajo magistral por la simplicidad y la perfección descriptiva.

Manos orando

El martirio de los diez mil cristianos – Es una obra famosa de Alberto Durero que a su vez se cataloga como muy rara, más que nada porque su aspecto tiende a ser caótico y la temática se basó en una leyenda, la cual se acompaña por un autorretrato extraño que se ve en el centro del lienzo.

El martirio de los diez mil cristianos

Quien fue Alberto Durero?

Alberto Durero como exponente clave del Renacimiento alemán, fue una figura clave y decisiva para influenciar a múltiples artistas de su zona durante el siglo XVI, en donde tuvo un gran impacto en alemanes y artistas de los Países Bajos. Sus grabados se hicieron muy famosos y se difundieron considerablemente entre los artistas posteriores, en donde se resaltan los nazarenos en el siglo XIX y los expresionistas alemanes de principios del siglo XX.

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